5 HERRAMIENTAS PARA TRABAJAR LA AUTOESTIMA DE LOS NIÑOS

tAL Y COMO VIMOS en el post de la semana pasada “5 errores que merman la autoestima de los niños”, los adultos ejercemos gran influencia en su correcto desarrollo. Y aquí, os contamos algunos trucos para no caer en ellos.

Teniendo presentes los principales errores que podemos cometer a la hora de comunicarnos con nuestros hijos, toca adquirir nuevas herramientas para ponerlas en práctica y así, aumentar la autoestima de los niños. Entre ellas, podemos destacar las siguientes:

1. AMOR INCONDICIONAL

El amor incondicional como base de todo. Dejemos de poner condiciones en el amor que tenemos hacia los niños. Eliminemos frases del tipo: “Mira lo que has hecho, ya no te quiero”; “Si no me das un beso, ya no eres mi hijo”…

Este amor no tiene condición alguna. Somos padres y madres para toda la vida, y tenemos que apoyar a nuestros hijos, en lo bueno y en lo malo. Acompañarlos y darles confianza es fundamental para que si lo necesitan, puedan recurrir a nosotros para buscar soluciones conjuntas.

2. REFUERZO POSITIVO

Estamos constantemente corriendo las acciones de los niños. Dejemos también de hacerlo de manera negativa, e incorporemos el refuerzo positivo en nuestro día a día. Frases como: “Estás haciendo un gran esfuerzo para vestirte solo”; “Qué bien que hayas hecho todos los ejercicios” … Es importante que nos centremos más en el esfuerzo y la constancia, que en los resultados. Y sobre todo, no le digamos “Eres el mejor”, porque podemos dañar de manera insconciente su autoestima.

3. RESPONSABILIDADES

Desde edades tempranas, podemos ir ofreciendo responsabilidades a los niños, acordes a la etapa en la encuentren. Esto les ayudará a sentirse parte del nucleo familiar, de su clase, de su grupo. En nuestro caso, el Pequeño A, por ejemplo, está eufórico los días que le toca ser el responsable de su equipo en el cole. Se siente importante, se siente atendido y respetado, y eso, lógicamente, contribuye a aumentar su autoestima. En casa también tenemos que hacer eso, ya que los niños pueden iniciarse con tareas simples como poner y quitar la mesa, ayudar a llevar la ropa a la lavadora, recoger sus juguetes, etc…

4. ACEPTACIÓN

Otro de los aspectos a tener en cuenta, es la aceptación de cada niño tal y como es. Es muy frecuente que los adultos creemos expectativas sobre ellos sin tener en cuenta sus necesidades, intereses y motivaciones. Abandonemos eso, y centrémosnos en conocer bien al niño, para así poder acompañarlo, orientarlo y ayudarlo en lo que realmente necesita.

Por otro lado, también es importante que ellos mismos se conozcan bien, que aprendan que todos somos diferentes, y que cada uno de nosotros tenemos unas características que nos hacen especiales y únicos.

5. ENSEÑAR A SUPERAR LAS DIFICULTADES

Es muy importante ofrecerles toda la confianza que podamos, para que ellos sientan que la perseveración y la superación de las dificultades es posible. Para los más pequeños existen palabras mágicas que tienen un gran poder sobre sus actuaciones. Y os pongo un ejemplo claro de lo que os comento: hace unos días  bajamos al parque con la bici. El peque llevaba ya algún tiempo  que la cogía, y se mostraba inseguro. A cada intento de pedaleo, decía constantemente “no puedo!!!”. Así que le hablé sobre el poder las palabras y el efecto que tenía de manera inmediata. Cambiamos el chip atuomáticamente, y empezó a pedalear diciendo “sí puedo, sí puedo, sí puedo”. Y él mismo pudo comprobar como con el cambio de actitud, consiguió que sí pudiera pedalear.

Lo mejor de todo es que ya ha hecho suyas esas palabras mágicas, y cuando se siente un poco más inseguro, autómaticamente se aguarda de las “palabras mágicas” y las pone en práctica.

Si lo pensamos bien, a los adultos también nos pasa. Si queremos y deseamos sobrepasar una dificultad, es mejor afrontarlo desde una visión positiva, que siendo negativos.


¿Ponéis en práctica ya alguna de estas herramientas? ¿Todas? ¿Ninguna? … Cuéntanos tu experiencia y COMPARTE si te resulta interesante!


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Mi hijo (a veces) no quiere ducharse #DiálogoReal

Seguro que a todos os pasa con vuestros hijos! Hay días en los que ir a la ducha de convierte en toda una odisea… eso nos pasó ayer y así lo resolvimos .

Todos los días cuando se acaba el tiempo de parque y vamos de vuelta a casa, se produce la misma pregunta: mamá, hoy me ducho? Y claro está, después de revolcarse por todos los sitios del parque y tocar todo aquello que os podéis imaginar, la respuesta es obvia… Pero la esperada por el peque es la contraria, claro está.

Así que  desde ese mismo momento empieza una ardua negociación con el pequeño A. Unas veces la cosa no va a más, pero  otras surge el conflicto… No me quiero duchar!!!! Y ayer, pasó…

De repente se enroco en esa posición, llorando y gritando. Había que convencerlo y sacarlo de esa postura. Tal y como venía del parque no podíamos ceder, tenía que ducharse. Así que armada de paciencia empezamos con ello.

Me senté a su lado en la alfombra, y mirándolo a los ojos le dije:

  • Adrián, venimos del parque, sudados, con barro, manchados por todos sitios, y así no podemos ponernos el pijama, cenar e irnos a la cama.
  • Él solo decía ¡¡¡NOOOOOOO!!! Gritando como si lo estuviera cortando a trozos!! Estaba totalmente desbordado, pegado a su lado emocional… por lo que tocaba ponerse en su lugar y empatizar.
  • Entiendo que no quieras ducharte. Estas cansado? Has dormido siesta…
  • No estoy cansado
  • Y entonces, no quieres ducharte…
  • ¡¡No me gusta el agua!!
  • No?  Te lo pasas bien cuando te duchas y juegas con las pompas…
  • ¡¡No!!
  • Hay algo que no te gusta…
  • No me gusta el jabón!
  • Ah no?  Vaya! Con lo bien que te enjabonas, que te llenas de espuma y casi que no se te ve … (empezaba a reírse)
  • Pero no quiero ducharme (ya más calmado, sin llorar, y hablando tranquilamente).
  • ¿Te quito las botas de fútbol? Debes tener los pies sudados!! Y contestaba yo misma : nooooo, las botas noooo!!! Te quito la camiseta? Noooo, la camiseta nooooo!!!  ( todo muy exagerado y haciendo aspavientos constantes) .
  • El cada vez se reía más y más… hasta que, incluso con su propia ayuda, y a través del humor y el juego, se quedó solo con la ropa interior.
  • Ya así, le dije, como quieres que te lleve al baño? Como si fueras Superman o en el Batmovil?
  • Y él dijo muy contento, en el batmovil, mamá!!!!

Ahí quedó todo! Se metió en la ducha perfectamente, jugó como todos los días, y salió como nuevo!

Si hubiera optado por la imposición, esto se hubiera convertido en una lucha de poder y seguramente en una casa de locos. Eso no ocurrió, tardamos un poco más en llegar al baño, pero mereció la pena.


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5 ERRORES QUE MERMAN LA AUTOESTIMA DE LOS NIÑOS

La autoestima de los niños se puede trabajar de distintas formas para que no se vea mermada. Cualquier frase que como adultos referentes le digamos, influye de manera positiva o negativa en la consideración que el pequeño tenga de sí mismo. Por ello, hemos realizado un nuevo reto de Edukame, y aquí os contamos los detalles.

El objetivo de todo padre o madre, es que nuestros hijos sean fuertes y felices, verdad? Pues esa manera de concebir la vida tiene mucho que ver con la forma en la que nos comunicamos con ellos, los mensajes que les lanzamos y el apoyo y amor que les demos. En función de todos estos aspectos, su autoestima irá moviéndose de arriba a abajo durante toda su infancia y adolescencia, y lógicamente influirá en el tipo de adulto que será en un futuro.

Por tanto, es importante que seamos conscientes de ello, y que intentemos trabajar estos factores, para que podamos influir, pero siempre desde la parte positiva. Y gracias al RETO de Edukame, en El Planeta de A hemos incorporado algunos conocimientos nuevos, así como herramientas que nos van a venir genial!

Para definir la autoestima, os dejamos un texto extráido de Edúkame bastante clarificador:

“Tener una AUTOESTIMA sana no significa tener exclusivamente una valoración positiva de nosotros mismos, sino tener una estimación real. Esto implica aceptar que tenemos cosas que hacemos bien y cosas que hacemos mal; y esas son cualidades que nos hacen ser únicos y especiales”.

Y llegar a esta conclusión tiene mucho que ver con la influencia que ejercemos como referentes de los más pequeños, tal y como os contamos a continuación.

Los adultos tenemos “ciertas manías” que deberíamos ir quitándonos de nuestra manera de actuar y comunicar con los niños, puesto que si nos paramos a reflexionar un poco, podemos comprobar que no resultan nada favorables para el desarrollo integral de estos. Entre las más frecuentes podemos encontrar:

Las etiquetas negativas

Estamos constantemente poniendo etiquetas a los niños: es bueno, es malo, es nervioso, es tranquilo, es alto, etc… Y esto ocurre desde que nacen. A mi me cabreaba mucho cuando salía de paseo con el peque recién nacido, y la gente me preguntaba, ¿es bueno? :-O Qué pretendemos con eso? Cómo podemos decir que un bebé sea bueno o malo? Ciertamente, no lo entiendía. Pero es que conforme ha ido cumpliendo años, las etiquetas se van ampliando (es pegón, es mandón, es obediente, por ejemplo). Parece como si tuviéramos que “encasillar” a los niños constamente, cuando la realidad es que en algunos momentos pueden estar nervioso, otros más relajados, otros enfadados, otros alegres… como los adultos, o no? O nosotros somos de una determinada manera las 24 horas del día??

Las altas expectativas

Otra de las cosas que solemos hacer los padres, es tener expectativas muy altas con nuestros hijos. Y resulta que es mucho más efectivo aceptarlos tal y como son, con sus gustos, a su manera, con sus decisiones, y así, ir dejando que ellos poco a poco vayan creando su propio camino, sin necesidad de estar satisfaciendo las necesidades que les vamos marcando los adultos.

Las comparaciones 

Los adultos cuando queremos conseguir un objetivo en, es compararlo con otros niños. Pero el efecto es totalmente contrario, lo que provocamos es que el niño se sienta más pequeñito al lado del otro, no se siente más motivado por ello, más bien al revés. Y en realidad lo que tenemos que enseñar a los niños es que somos seres únicos, que no todos actuamos y sentimos de la misma manera. Y eso nos hace especial!

Resaltar los errores constantemente 

También juzgamos  muchísimo a los niños es resaltando los errores que cometen, cuando precisamente de esos errores es como mejor aprenden. Un ejemplo sencillo es el siguiente: si a un adulto se le cae un vaso, le decimos algo? Es un accidente, verdad? Por qué entonces si se le cae a un niño automáticamente nos echamos encima y empezamos a reñirles? Quizás sea más motivador ya lentador resaltar todo lo positivo, dejar el bolígrafo rojo, y empezar a utilizar el verde! No os parece?

Falsos elogios

En relación a lo anterior, tampoco podemos caer en los falsos elogios. Hay que establecer unos límites, puesto que no podemos estar constantemente diciéndole a los niños que todo lo hacen bien, cuando eso no es así. Pero sí es mejor, elogiar el progreso, los avances, el esfuerzo, dejando de lado los elogios vacío y falsos.

Cambiar esta manera de actuar con los niños es posible, y hay profesionales que te lo ponen al alcance de la mano. Nosotros, en este caso, hemos aprendido muchísimo con el Reto Autoestima de Edúkame, puesto que hemos podido poner en práctica herramientas y técnicas concretas para corregir algunas actuaciones, y sobre todo, para fomentar e incrementar la autoestima del peque! Así que os recomendamos echar un vistazo a todas las opciones de aprendizaje que tienen disponible en su web, y participar de ellas.


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SI ME TRATAS CON RESPETO, APRENDERÉ A RESPETAR

Hoy toca hablar de respeto, y sobre todo, del respeto con el que tratamos a nuestros hijos. Si observamos un poco a nuestro alrededor, podemos sacar algunas conclusiones que, la verdad, no me gustan nada. Así que en este nuevo post, vamos a tratar sobre la importancia de todo esto.

Desde hace un tiempo venimos reflexionando sobre la Educación en Valores que le estamos ofreciendo a nuestra infancia. Hemos pasado de tener unos valores que provenían fundamentalmente por las creencias religiosas, a practicamente no transmitir ni inculcar algunos valores básicos a los niños.

Como comentaba en la entrevista que nos hicieron en #LaRevista de Madresfera, creo que esto ha generado un problema importante en la manera de interrelacionarnos unos con otros: hay una falta de respeto entre las personas, con el medio ambiente, con el entorno, en el ámbito educativo, etc… Y esto, debería empezar a preocuparnos, pero también a ocuparnos! Es el momento de tomar las riendas, de dejar de lado viejas prácticas y de poner a los niños en el centro, para darles la importancia que realmente tienen, y tratarlos como se merence: con calma, con educación, con respeto, sin gritos, ni castigos, ni chantajes…

Lo primero que tenemos que hacer como adultos, es dar ejemplo. Con esto somos muy repetitivos, pero es que es la técnica educativa con más éxito! 🙂 Es decir, nuestros hijos, deben ver como nosotros tratamos a los demás con respeto. Pero no sólo hay que tratar a los demás así, lo más importante es trasladar ese respeto a casa, al ámbito familiar.

Los valores y principios se enseñan en casa

Pero, ¿cómo podemos transmitir valores y principios a nuestros hijos? Con herramientas y recursos cotidianos que están a nuestro alcance es más sencillo de lo que imaginamos. A continuación os describimos algunos de ellos:

Con el juego

Si observamos a nuestros hijos mientras juegan, podemos ver cómo interactúan, por ejemplo, con el diálogo que establecen entre dos muñecos. Con esta observación inicial, vemos expresiones, maneras, y participar en el juego, para poner buenos ejemplos de diálogos respetuosos.

Hace poco estábamos viendo un canal de youtube de vídeos para niños que nos sorprendió muchísmo.  Dos niños jugaban con los muñecos de Peppa Pig, en un entorno de un aula, con la maestra, y otros alumnos. Y especialmente me llamó la atención la manera en la que  reproducián el papel de la maestra: a gritos, riñendo constantemente, si dejar que los alumnos intereactuaran… No sé si la tónica de este canal es así en general, pero en casa ya no lo hemos puesto más. Esa normalidad que se le da a ciertos comportamientos, no me gusta nada.

Lo mismo ocurre con los comportamientos y tipos de juego que se observan en el parque. Uf! el parque… otro día hablaremos sobre ello!! 😉

CON CUENTOS

Los cuentos son grandes aliados para trasladar conocimientos y enseñar valores. Y el mercado, afortunadamente, está lleno de títulos que nos ayudan a transmitirlos. Puedes encontrar una selección interesante realizada por Educapeques en este link. O la selección realizada por  Club Peque Lectores en este otro link.

PRACTICANDO UNA COMUNICACIÓN POSITIVA EN CASA

Y como base, teniendo y practicando una comunicación respetuosa y positiva en el entorno familiar. Un comunicación en la que tengan en cuenta las opiniones de todos los miembros, en la que se dialogue con calma y se tomen decisiones consensuadas.


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Si me ayudas con mis conflictos, tendré menos frustraciones

Desde pequeños, nuestros hijos empiezan a tener conflictos, y en función de cómo reaccionemos nosotros como adultos, de la manera que tengamos de ejercer como padres, y del acompañamiento o no que hagamos en cada uno de ellos, estaremos influyendo en la manera que tendrán ellos de enfrentarse a determinadas situaciones. En este post, os daremos algunas pistas de cómo ayudarles a resolver esos conflictos desde un punto de vista positivo.

Siguiendo con nuestra serie de post #RETOHáblameBonito, llegamos al punto los conflictos, y sobre todo, a la manera en la que vamos a enseñar a nuestros hijos a resolverlos de una forma positiva y constructiva. En nuestro día a día con los niños, se producen situaciones cotidianas a partir de las cuales podemos ir “entrenando al peque” en la resolución de conflictos, puesto que cualquier cosa, la que menos nos esperemos, puede convertirse en una situación complicada. Y nuestra misión como padres y madres, es acompañar en ese camino del aprendizaje, para que poco a poco vayan adquiriendo las habilidades necesarias que le permitan salir bien de esa situación, sin que se produzca frustración.

Para ello, vamos a tener en cuenta los pilares fundamentales, basados en la Disciplina Positiva, talque se muestran a continuación:

El hecho de no aprender a gestionar conflictos, puede provocar en un futuro bastantes frustraciones. Ya en este otro post (10 Tips para acompañar las frustraciones), nos adentrábamos en  conocer un poco más que son estas emociones y cómo podemos ayudar y acompañar ese sentimiento para conseguir el resultado idóneo. Las frustraciones empiezan a salir desde bien temprano, de muchas maneras y en función de la etapa en la que se encuentro el niño.  Por ello, guiar a nuestros hijos resulta fundamental para su  desarrollo como personas, y en felicidad.


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SI ME ESCUCHAS, ENTENDERÁS QUÉ ME PASA

Dentro del #RETOHáblameBonito le dabos un papel relevante a la Escucha Activa. Y es que no siempre ponemos todos los sentidos a disposición de nuestros hijos E HIJAS cuando nos están contando algo que para ellos es importante.

La escucha activa es uno de los métodos primordiales para una comunicación respetuosa. A todos nos gusta ser escuchados, que atiendan a nuestros argumentos, incluso que nos den consejos si los necesitamos. Con los peques ocurre lo mismo exactamente,  y si en el ámbito familiar promovemos este tipo de comunicación, estaremos promoviendo los siguientes efectos positivos:

  • Escuchar otorga importancia al argumento.  Para el niño, cualquier cosa que le haya pasado durante el día, seguramente será lo más importante, y puede generarle multitud de emociones, desde la tristeza hasta la alegria. Y nosotros, como adultos, como padres, tenemos que darle su lugar, su espacio, interesarnos por los detalles e incluso ayudarles y acompañarles hacia una buena resolución de las distintas situaciones.
  • Escuchar da confianza, y por tanto, promueve la sinceridad en la familia. Transmitiremos que pueden contar con nosotros para ayudarles a resolver sus conflictos o dudas, siempre, sin condiciones.
  • Escuchar genera un efecto tranquilizador en el niño. Si el peque se siente escuchado, lo notará automáticamente y poco a poco, irá relejándose en su argumentación.

Estas tres ventajas ya de por sí, son un gran argumento para empezar a poner en práctica la escucha activa, ¿o no?. Ya estamos seguros de los beneficios que supone la escucha activa con los niños. Ahora seguramente las dudas nos asaltarán en dos sentidos:

¿cuándo SE RECOMIENDA INICIAR LA ESCUCHA ACTIVA?

La respuesta a la primera cuestión, es sencilla, el momento de poner en práctica la escucha activa es desde SIEMPRE, adaptándonos a cada etapa, a cada momento por el que esté pasando el peque. Lógicamente esa escucha activa implica  a su vez un análisis por nuestra parte, a través del cual podremos ir ofreciendo o facilitando alternativas, soluciones, opciones. En este análisis, juega un papel esencial el conocimiento del cerebro del niño, del que tanto se está escribiendo actualmente, y que ciertamente nos ayuda a entender muchas cosas que anteriormente no nos habíamos cuestionado, o las que no encontrábamos respuesta. Sobre estos aspectos adelántabamos en este post algunas claves.

Si esto ocurre así, cuando lleguen otras etapas más complejas, tendremos en casa, por un ejemplo, un adolescente que confía en su familia, que encuentra apoyo en ella y a la que le puede contar lo que necesite para buscar soluciones y alternativas.

¿cómo PODEMOS LLEVARLO a la práctica?.

Existen técnicas concretas, tales como: el refuerzo positivo, asentir con la cabeza, el efecto espejo o el silencio, que os detallamos más detenidamente en este post.

Pero sobre todo, lo más importante, es que cuando nuestro hijo o hija vaya a contarnos algo, tenemos que dejar lo que estemos haciendo en ese momento, buscar su mirada y prestarle  atención. Ojo! no vale estar mirando el móvil o la tablet, continuar cocinando, planchando o recogiendo cosas… Toda la atención centrada en ese momento!!!


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CON EL CASTIGO NO ME ENSEÑAS A HACERLO MEJOR

El castigo a los niños es otra de las herramientas asentadas en nuestra sociedad. Utilizada en todos los ámbitos, y camuflada en la actualidad por los premios, recompensas o la silla de pensar. En este post de la serie #RETOHáblameBonito vamos a ver qué consecuencias tiene el uso del castigo, así como algunas  alternativas a esta técnica mucho más respetuosas y positivas.

Ya son muchos los estudios que prueban que el uso del castigo (hablamos del psicológico, porque el físico es ilegal) en la educación de los niños más que efectos positivos, tiene importantes consecuencias psicológicas. Por lo que como padres y madres debemos tener en cuenta dichas consecuencias, ser conscientes de ellas, y buscar alternativas que permitan un desarrollo óptimo de nuestros hijos.

En el blog Paternidad con Apego, podéis ver  una descripción muy buena de cuáles son las consecuencias negativas del uso del castigo, tanto para los niños, como para los padres. Y nosotros , en este post, ya os planteábamos sobre qué queremos realmente para nuestros hijos: que sean obedientes y sumisos o responsables y respetuosos con las normas? Teniendo en cuenta y conociendo a fondo qué provoca el castigo, tenemos argumentos suficientes como para no usarlos en la educación que les estemos ofreciendo.

El uso de un lenguaje violento, además, solo promueve en los más pequeños miedo. Por tanto, podemos afirmar que el castigo no es ni educativo ni pedagógico, puesto que lo único que aprende el niño son herramientas para evitarlo, pero no le permite entender y asimilar el por qué de las cosas. Y mucho menos, a desarrollar esa motivación intrínseca para hacer las cosas.

El castigo da resultados momentáneos, es automática la reacción, y aporta autoridad al adulto. Pero el niño se siente humillado, sin explicación lógica, y su reacción es de mayor rabia aún, puesto que no está siendo acompañado y entendido. Además, estaremos enseñándole a reprimir sus emociones, puesto que en ningún momento le damos opción a argumentar. Dialogar no significa darle la razón, significa escuchar y permitir que expongan sus motivos, sus pensamientos, y nosotros como adultos, hacerles ver que lo que ha pasado no  puede ser, con la explicación lógica oportuna.

Con estas técnicas sólo conseguiremos que nuestros hijos actuén desde el temor de recibir esa consecuencia que viene asociada a una acción no permitida; incluso a hacer esa actuación, pero cerciorándose de que el adulto, en ese momento, no lo está viendo. Por lo que automáticamente el niño está también aprendiendo a mentir y a no actuar desde la naturalidad e inocencia.

Sólo a través de la comprensión, la empatía y la escucha activa podemos conseguir resultados satisfactorios a largo plazo para el desarrollo de nuestros hijos. Y aunque muchos sigan pensando que el gritar, amenazar o chantajear, son buenas herramientas, nosotros pensamos y defendemos ante todo el amor incondicional, tal y como os comentábamos en este otro post.

Existen muchas opciones para no aplicar el castigo, que podemos practicar en el día a día con nuestros hijos. En un post anterior, os dejamos algunas alternativas, y en este post las complementamos con estos otros ejemplos:

1. OFRECE ALTERNATIVAS

Dale soluciones o alternativas a tus hijos, y cuando ya son un poco mayores, ayúdales a que ellos mismos encuentren la solución. Caso práctico: si ves que empieza a surgir un concflicto entre los hermanos por un juguete, anímales a buscar una solución adecuada para ambos. Ponle algunos ejemplos si hace falta y deja que entre ellos decidan cuál es la mejor de las opciones para continuar el juego.

2. TRABAJA LAS EMOCIONES

Reconoce y acepta los sentimientos que se estén produciendo en el niño. Respetándolo, nombrando la emoción y acompañando. Caso práctico: si el peque le ha pegado a otro niño, coméntale que puede enfadarse, pero no pegar, y enséñale a mostrar su enfado de manera que no agreda a nadie.

3. Actúa como ejemplo

El ejemplo es una de las mejores herramientas para educar a nuestros hijos. Caso práctico: si quieres que recoja su habitación, ofrécele tu ayuda y empieza a hacerlo tú. Anímale a darte los juguetes, y poco a poco, que él mismo vaya guardándolos en su sitio.

4. FOMENTA LA ELECCIÓN

En lugar de estar todo el tiempo dándole órdenes (que es muy habitual en nuestro lenguaje con los más pequeños), ofrécele opciones para elegir. Caso práctico: en casa suele ser crítico el momento de la ducha. Y ya tenemos más que comprobado que tenemos que negociar. En situaciones similares puedes decir: ¿Quieres ducharte ahora o después de jugar un rato?, y deja de utilizar frases tales como “A la ducha inmediatamente”…

5. CONSECUENCIAS

Como sabéis, existen dos tipos de consencuencias, las naturales y las artificiales. si dejamos que las consecuencias naturales fluyan, ellos por sí solos se irán dando cuenta de que si no hacen algo, luego tendrá una consecuencia. Caso práctico: el peque no quiere ponerse el abrigo y en la calle hace muchísimo frío. Lo mejor es no entrar en esa lucha de poder,  déjalo salir como quiere, para que automáticamente se dé cuenta de que tiene que abrigarse. Otro ejemplo podría ser el del momento de dormir. Si se duerme tarde, al día siguiente tendrá sueño, verdad? Así, poco a poco, irá aprendiendo que tiene que irse a la cama antes.

Hay muchas más, casi todas responden al sentido común. Si nos paramos a pensar antes de actuar, incluso si reflexionamos sobre cómo nos hemos comportado ante distintas situaciones, llegaremos a la conclusión de que hay otras opciones para continuar aplicando la disciplina y comunicación positiva con los niños.

No olvides que puedes compartir tus experiencias en las redes sociales utilizando el hagstag #RETOHáblameBonito !!


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