3 IDEAS CLAVE PARA CONOCER EL CEREBRO DE LOS NIÑOS (I parte)

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Hace unos días empecé a leer el libro “El Cerebro del Niño” de Siegel D. y Payne T. y realmente es apasionante. Debería incluirse en “la canastilla” de los bebés para que todos los padres y las madres lo pudiéramos leer y así conocer como evoluciona el cerebro de nuestros hijos, y el por qué de sus actuaciones.

La lectura de este “MANUAL” creo sinceramente que facilita mucho la labor que nos toca cuando nos convertimos en papás y mamás. Vamos pasando muchos mitos de generación en generación, y poco nos preocupamos por saber y profundizar en el por qué de las cosas, en conocer mejor por qué nuestros hijos tienen determinadas actuaciones. Y como todo en esta vida, la formación y la preparación es fundamental para hacer bien el trabajo. O quizás no nos formamos para ejercer mejor nuestra profesión? Es por ello, que he querido extraer algunas de las ideas más relevantes de este libro en este primer post (porque seguramente, dará para más de uno).

IDEA CLAVE 1.- LA MOlDEABILIDAD DEL CEREBRO

Tenemos la idea preconcebida de que el cerebro sólo cambia y evoluciona durante la infancia, pero no es así. Nuestro cerebro es totalmente moldeable a lo largo de nuestras vidas, y en esto tiene mucho que ver la experiencia. Todas aquellas experiencias que seamos capaces de darles a nuestros hijos, por tanto, influirán en la manera de moldear su cerebro.

Debemos tener en cuenta que el cerebro no está totalmente desarrollado hasta pasados los 20 años. Por lo que las situaciones cotidianas que vivimos con los peques, ya sean rabietas, enfados, etc, son totalmente normales puesto que no han tenido aún tiempo suficiente para desarrollarse.

IDEA CLAVE 2.- DE UN CEREBRO DIVIDidO EN DOS A UN CEREBRO integrado

Todos sabemos que nuestro cerebro se divide en dos hemisferios, y que cada uno de ellos tiene unas funciones específicas. El izquierdo se centra en el pensamiento lógico y organización de pensamientos para construir frases; y el derecho ayuda a experimentar las emociones y a interpretar las señales no verbales. Pero para mí es nuevo el concepto de integración de ambas partes para conseguir un “Cerebro Pleno”. Por ello, trabajar bien cada una de las partes y sus funciones  es clave para conseguir un cerebro pleno en nuestros hijos.

IDEA CLAVE 3.- PODEMOS INFLUIR EN LA INTEGRACIÓN CEBEBRAL DE NUESTROS HIJOS 

Ser padres y madres conscientes y presentes en el día a día de los niños, compartir con ellos momentos y experiencias, ayudarán a que su cerebro pueda ir integrándose poco a poco de manera correcta. Todo ello sin olvidar el apoyo y acompañamiento emocional, intelectual y social que conlleva el desarrollo de nuestros hijos. Esta no es una labor fácil, pero tampoco es algo imposible, y con un poco de empeño, formación y concienciación, podemos lograr el objetivo que nos hemos marcado.

Sólo con estas 3 ideas clave que os he avanzado, podemos ver la gran labor que tenemos por delante, pero el resultado puede merecer la pena, verdad? Os dejo una cita del libro que resume a la perfección lo que podemos conseguir:

Un cerebro integrado da lugar a una mejor toma de decisiones, un mayor control del cuerpo y las emociones, una comprensión de uno mismo más plena, unas relaciones más sólidas y un buen rendimiento escolar.  Y en esto, los padres y el resto de cuidadores son de vital importancia. Tomar conciencia del concepto de integración, nos permitirá desarrollar y aplicar estrategias que favorecen la integración en la vida de nuestros hijos y en la nuestra.

Si os interesa disponer de un ejemplar, os dejamos enlace afiliado para que podáis adquirirlo: El cerebro del niño

Prevenir el Bullying trabajando la Autoestima

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Como padres/madres, podemos trabajar para que nuestros hijos tengan una buena autoestima, contribuyendo a un desarrollo positivo de su personalidad. Y si además, sirve como herramienta para hacer frente al bullying, mejor aún para ponernos manos a la obra con algunas técnicas.

¿Qué es la autoestima? Es el sentimiento de valoración positiva o negativa que tenemos de nosotros mismos. La autoestima se aprende, se modifica (bajando y subiendo) a lo largo de la vida, y lo mejor de todo, se puede trabajar para mejorarla.

En la infancia y la adolescencia, es donde más hincapié hay que hacer, puesto que en estas etapas es cuando se crean marcas realmente profundas. Y la familia es primordial puesto que es el primer espacio de sociabilidad que encuentran los más peques. La valoración que hagamos de nuestros hijos durante la primera etapa, contribuirá a la percepción que tenga de sí mismo, y será una gran huella en personalidad. Por ello, y para evitar que su autoestima sea negativa, debemos tener en cuenta algunos aspectos que influyen negativamente en su desarrollo:

  • Un estilo de educación permisiva, en la que los adultos se exigen mucho, pero le facilitan todo a los niños, dándole la respuesta y solución a cada acción y actuación que realicen.
  • La falta de conocimiento y análisis de sí mismo como persona y como padre/madre, provoca inseguridad y desconocimiento a la hora de educar y enseñar a nuestros hijos.
  • El estilo autoritario y descalificador de algunos progenitores, también es un factor muy negativo para los hijos.

Por ello, y como os hemos comentado en otro post, es importante reflexionar sobre los modelos educativos existentes y las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos para el crecimiento de los hijos. Así como el estilo de comunicación familiar que estamos teniendo, para corregir aquellos aspectos que no sean positivos para los peques (y para nosotros mismos). Crear un ambiente familiar lleno de calidez, de comprensión, entendimiento, escucha activa y apoyo emocional: con unas normas de convivencia claras y concisas fomentarán que los hijos crezcan con una buena autoestima.

Ser comprensivos y respetuosos con nuestros hijos no significa AUSENCIA DE LÍMITES! Eliminemos “falsos mitos”

¿Cómo podemos fomentar una buena autoestima en nuestros hijos?

  • Siendo modelos coherentes de comportamiento. Es decir, analizar nuestras propias actuaciones, y modelar aquellas que no sean adecuadas.
  • Atender las necesidades de los niños, dedicándoles tiempo y atención plena.
  • Animarles a desarrollar su potencialidad a través de actividades deportivas, lúdicas, artísticas (pero sin presiones ni agobios).
  • Conociendo cuáles son sus gustos y preferencias, hacerles sentir especiales en algo en concreto.
  • Resaltar y recordar los avances y logros que vayan consiguiendo, pero eso sí, evitando comparaciones con otros niños (ya sean hermanos, familia o amigos).
  • Mostrar siempre nuestro amor incondicional hacia ellos, y por tanto, nuestro apoyo.
  • Promover actitudes responsables y toma de decisiones acordes a la edad.
  • Resaltar los valores positivos para que los pueda interiorizar y posteriormente verbalizar.
  • Cambiar los elogios vacíos por el reconocimiento y valoración del esfuerzo realizado en cada acción.
  • Trabajar la expresión de las emociones y los sentimientos.
  • Enseñar estrategias para favorecer las relaciones sociales en otros entornos.

Además del modelo educativo, del estilo de comunicación familiar, y de estas acciones concretas que debemos promover para fomentar una buena autoestima, podemos utilizar cuentos acordes a cada edad que traten este tema. Los libros son grandes herramientas para promover determinadas actitudes, enseñar valores y aprender el amor por la lectura. Así que os dejamos algunos de referencia si tenéis la necesidad de abordarlo con vuestros hijos:


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“Técnica de la Tortuga”: herramienta para controlar la ira y el enfado (para papás, mamás y peques)

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Es habitual leer en mis post, que educar con el ejemplo, es una de las herramientas MÁS potentes en el día a día con nuestros hijos. Esta labor, en muchas ocasiones, no es fácil, y somos los padres y las madres los que necesitamos aprender, formarnos y practicar para lograr un autocontrol que beneficie a nuestros hijos.

Ya hace un tiempo, publiqué el post 4 técnicas para el autocontrol de los padres, y ahora en éste, me gustaría profundizar un poco más, en una de ellas: La Técnica de la Tortuga. Esta técnica recibe ese nombre, por la analogía en el movimiento de la tortuga cuando se introduce en el caparazón porque siente algún tipo de peligro. Pues eso mismo, tenemos que hacer muchas veces los adultos cuando somos conscientes de que “algo va a ocurrir”, cuando nos damos cuenta de que continuar es peor que para y reflexionar, etc.

Si vemos que el conflicto va a llegar, o bien, ya ha llegado, es totalmente viable la opción de “retirarse hasta que se pueda analizar y vislumbrar una solución posible”. Las maneras de alejarse del conflicto para relajarse y tomar distancia, pueden ir desde contar hasta 10, hasta realizar algún ejercicio de relajación con la respiración. Una vez que estamos calmados, reflexionamos sobre la situación conflictiva que se ha producido, para así, poder buscar una solución.

Si como adultos, somos capaces de afrontar el conflicto de esta manera (tranquila y sosegada), con nuestros propios hijos, estaremos ofreciendo la posibilidad de que ellos también puedan integrarla y aprenderla, favoreciendo así una manera positiva de resolver los conflictos que puedan ir encontrándose en su vida. Además, con esta técnica, también damos a conocer nuestro estado de ánimo, nuestras emociones, les ponemos nombre, las identificamos, y las comunicamos, para que este estado emocional sea conocido y respetado por el resto del entorno familiar.

Podemos enseñarle también a los niños la Técnica de la Tortuga, puesto que está basada en un cuento. Aquí os dejo algunos vídeos de interés:


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Las ventajas de participar en Huertos Urbanos con niños

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Hace nos días, pudimos disfrutar, de la mano de Huertos Urbanos de Sevilla, de una experiencia estupenda aprendiendo sobre plantación, semillas y cuidados de huertos. Los beneficios que aportan este tipo de actividades para los niños son múltiples,  y los iremos viendo a lo largo de este post.

El contacto con la naturaleza, en los tiempos que corren, es muy escaso, y los niños suelen presentar déficits en este sentido. Por lo que buscar alternativas y actividades que permitan unirles a este ámbito, es fundamental para su desarrollo. Y eso hemos hecho gracias al completo programa del Ayuntamiento de Sevilla, gestionado por Huertos Urbanos de Sevilla. Durante una mañana completa, hemos podido disfrutar del taller “Iniciación al Huerto en familia“, en el que acompañados por una monitoria, hemos puesto en práctica todas las etapas necesarias para preparar la tierra para el sembrado posterior.

En primer lugar hicimos un recorrido por los huertos para conocer un poco más a fondo todos los detalles y tipos de plantaciones que existen en esa zona. Una visita guiada, en la que los peques y los mayores empezamos a aprender algunos conceptos básicos sobre los huertos. Al finalizar la ruta, empezamos ya con el “trabajo de campo”, y nunca mejor dicho, porque nos tuvimos que “remangar” bien para poder cumplir con los objetivos. En esta secuencia de imágenes podéis comprobarlo…

Limpiamos y preparamos la tierra…

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Delimitamos las zonas y empezamos la plantación…

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La experiencia fue muy gratificante, y los peques se lo pasaron en grande durante toda la jornada. Además, y sin que ellos se den cuenta, se llevaron grandes aprendizajes, entre los que destacan:

  • El respeto por el medio ambiente.
  • La responsabilidad del cuidado de las plantas y semillas para que sigan creciendo.
  • Conocer de primera mano cómo crecen los productos (y que entiendan que no salen por “arte magia” en las tiendas).
  • Incorporar hábitos alimenticios más sanos, puesto que al estar “trabajados por ellos”, se atreven a probar nuevos alimentos. El peque, por ejemplo, probó las setas en el taller  “Gymkana de Setas“, y desde entonces no presenta obstáculo alguno para comerlos.

Si tenéis interés en este tipo de talleres, podéis ver la información aquí. Los talleres son gratuitos, y sobre todo, son muy educativos!


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CÓMO ENSEÑAR A LOS NIÑOS A NO PEGAR CUANDO SE ENFADAN (Parte I)

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Sé que en determinadas etapas de la infancia, sobre todo desde los 3 a los 6 años, el hecho de “pegar” y el juego rudo es bastante frecuente, y además es normal. Sé que es una manera de reaccionar ante el enfado, la frustración, la impotencia. Y que nosotros, como adultos, debemos guiar y acompañar al peque para aprender a gestionar esas emociones que se disparan. Por ello, el reto “Enfadarse sin pegar” de Edukame me ha venido genial para disponer de otras herramientas para utilizar en casa.

Para mi, el hecho de educar en el respeto, para la paz y para la convivencia es primordial, y tengo que reconocer que ver a mi hijo tener reacciones agresivas (entiéndase dar un manotazo a algún amigo porque le quita la pelota, o porque se enfada), es algo que me pone nerviosa, incluso me llega a frustrar un poco. Aunque entiendo que es natural y normal para su desarrollo como persona y para construir su personalidad, sí que soy muy insistente para inculcarle que ese sentimiento puede encaminarse hacia otra dirección, sin dañar a nadie, ni a nada.

En este otro post, ya os comentaba cómo habíamos gestionado una situación de frustración (un poco tremenda) que se produjo un día en el parque. Pero quizás, habría que volver a revisarla para ir introduciendo mejoras y corrigiendo errores sobre los Tips que habíamos contruido. Y para ello vamos a complementarlo con el reto “Enfadarse sin pegar” que nuevamene Edukame pone a nuestra disposición, en el que  se abordan todos los aspectos esenciales que se producen en el día a día de nuestros pequeños. Además nos aporta y ofrece herramientas muy útiles que podemos poner en práctica desde el primer día.

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1 a 2 años: es una reacción inconsciente, en la que no se pretende dañar a la otra persona (ya sea adulto u otro niño@). Son otros deseos los que mueven estas expresiones, por ejemplo, experimentar su fuerza, llamar la atención del otro, etc… Es importante que los adultos  utilicemos estas situaciones para iniciar el aprendizaje emocional.

3 a 4 años: suelen pegar o empujar fundamentalmente para defenderse (si le quitan un juguete, si le griten, si le pidan hacer algo y no quiere, etc.). A partir de aquí ya hay que empezar a validar la emoción, utilizando como base la empatía.

4 a 5 años (en esta etapa se encuentra mi hijo): el niño ya es consciente que pegar no está bien, pero lo hace básicamente por dos motivos: baja autoestima o frustración. En mi caso, la mayoría de las veces se produce por la segunda cuestión. Y eso es lo que estamos trabajando fundamentalmente.

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Lo más importante para iniciar este camino, es saber escuchar al pequeño, investigar qué le ha ocurrido, para así empezar a ponerle normbre a los sentimientos, y darle normalidad a la expresión en general de nuestras emociones. No podemos olvidar que predicar con el ejemplo es una de las mejores herramientas educativas que podemos tener.

“Entiendo que estés enfadado”, “Veo que te has molestado por…”

Situación habitual de enfado: Hay palabras feas que se suelen usar para chinchar unos a otros: “Eres feo”, “eres tonto”, “pareces imbécil”. Ante esto es importante enseñarles que esas palabras no son verdad!  y por tanto, no debe hacer caso a lo que le dicen otros niños!

Cuando se producen situaciones violentas con otros niños, lo primero que tenemos que hacer es dejar claro que la violencia no se tolera bajo ninguna circunstancia, pero no a través de reacciones impulsivas y preguntando el por qué, si no comentando algo así como:

“Tu amigo está llorando porque le has hecho daño al pegarle, eso no ha estado bien. seguro que tú tampoco te sientes bien cuando alguien te pega. pídele perdón o dale un beso porque seguro que no querías hacerlo, verdad?”

Una vez que hayamos enseñado a reparar el daño (lo de perdir perdón debe ir precedido de una explicación. Utilizar este recurso sin ella, no ayuda a integrar que está haciendo un daño a la otra persona con su reacción), sí podemos preguntar qué ha ocurrido:

“qué te ha molestado?” ¿qué te ha hecho pegarle?”

De esta manera, estamos enseñando a ponerle nombre a sus sentimientos y pensamientos, así como a disculparse y reparar el daño, y aunque no lo haga al 100% ni a la primera, seguro que lo ha escuchado a la perfección y poco a poco, lo irá interiorizando.

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El hecho de intervenir rápidamente en los conflictos, nos lleva muchas veces, a utilizar palabras que en lugar de limitar la conducta que se ha realizado, limita las emociones en sí. A mí me pasa en ocasiones, pero siempre intento rectificar y retomar el buen camino. Lo importante es que vayamos aprendiendo e incorporando esta manera de educar en nuestro día a día. Para entender como debemos actuar, estos ejemplos nos ayudarán:

“No, no se pega. Así haces daño” “Algo te ha enfado, comprendo tu disgusto, pero no debes pegar (o empujar o dañar)

De esta manera, estamos por un lado, nombrando la emoción, y por otro, limitando la conducta, dejando claro qué es lo que no aceptamos.

“No podemos enseñar a los niños que los conflictos se puedan resolver con violencia”

Si además, queremos (y seguro que sí queremos) enseñar a nuestros hijos a defenderse cuando lo necesiten, una buena forma de hacerlo es a través del “poder de las palabras”:

“Cuando te peguen, puedes decirle al otro niño: ¡no me pegues, que no me gusta! Las palabras tienen poder y te ayudarán mucho. Pegando no se arregla nada, sólo se consigue hacer daño, y tú puedes defenderte así”

En esta primera parte del post , hemos aprendido a entender a los peques en sus distintas etapas (y sus reacciones), a identificar y poner nombre a la emoción que surge cuando se enfada o se frustra, y a limitar estas conductas de manera firme, desde la comprensión y el respeto, y sin dañar sus emociones. En la segunda parte, nos centraremos en ofrecer herramientas y técnicas para canalizar esa enorme energía que aparece unida al enfado y a fortalecer su personalidad y autoestima a través del poder a las palabras. No te lo pierdas!!!


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4 TRUCOS BÁSICOS PARA AYUDAR A TUS HIJOS A HACER AMIG@S

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A veces, a los niñ@s (igual que a los adultos), les cuesta relacionarse con sus iguales, integrarse en los grupos, y buscar su propio espacio. Si observas esto en tus hijos, PUEDES ayudarle a desarrollar habilidades sociales que le facilitarán el hecho de “hacer amigos”. EN ESTE POST TE DAMOS ALGUNOS TRUCOS.

Dar instrucciones sencillas y claras sobre cómo puede el peque relacionarse con otros niños, ayuda muchísimo a la integración en grupos y al hecho de hacer amigos. Es normal que los más pequeños necesitan algún tipo de orientación para empezar a desarrollar su propias habilidades sociales, y si no surgen de manera espontánea, está bien que se las mostremos. Aquí te presentamos algunas opciones para que puedas poner en práctica:

“Mira a quien quieres que sea tu amigo, y dile Hola”

Hay que expresarle a los niños, que cuando se llega a un sitio, hay que saludar; al igual que cuando nos vamos hay que despedirse. Y ésta es una buena manera de captar la atención del otro niñ@. Seguramente reaccionará diciendo también Hola. Aunque puede que sea un poco tímido, y solo mire. No importa. Hay que darle también su tiempo a la otra persona. Pero si sigue sin funcionar, demos un mensaje positivo “No has perdido nada, vamos a intentarlo de nuevo o con otro niñ@”.

“Pregúntale su nombre”

Si el otro peque responde de manera positiva, demos un segundo paso. Dile a tu hij@ que le pregunte cómo se llama. Y volvamos a dar mensaje de ánimo: “Ya sabes su nombre, sigue adelante”.

“Pregúntale si quiere jugar contigo o si puedes jugar con él”

Anímale ahora a preguntarle si quiere jugar con él, o bien al revés: “¿Quieres jugar conmigo? ó ¿Puedo jugar contigo?

“Escucha lo que te dice con atención y muestra interés”

Es importante decirle a tu hijo, que tiene que escuchar con atención al otro niñ@, para que sienta que te interesa lo que te está contando. Quizás al principio no hable mucho, pero hay que ser pacientes hasta que el otro peque se sienta seguro y comience a soltarse.

Como ves, son trucos muy básicos que todos conocemos, pero que hay que hablarlos y comentarlos con los hijos, puesto que ellos muchas veces (o la mayoría de las veces) no saben como enfrentarse a las distintas situaciones de la vida.

Espero que te haya ayudado y que lo pongas en práctica si es necesario para tu peque. Si te apetece, ayúdanos y comparte este post en tus redes!! 😉


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4 Técnicas para el autocontrol de los padres

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Nuestro estado de ánimo influye directamente en el estado emocional de nuestros hijos. Eso está más que comprobado, verdad? Si somos conscientes de ello, ¿Por qué no empezamos a poner en práctica algunas técnicas para potenciar nuestro autocontrol?

¿Cómo podemos controlar nuestro estrés, enfado, ira, etc. con nuestros hijos? En este post, primero repasaremos los principales pasos para el autocontrol, y luego, algunas maneras para poder conseguirlo. No es fácil, cuesta algunas veces mantener la calma, pero funciona mucho mejor!

¿Cómo podemos ser conscientes de nuestras emociones para poder autocontrolarnos? 

  1. Tomando conciencia de la emoción que aparece en cada momento.
  2. Identificando qué emoción es (poniéndole nombre).
  3. Aceptando el sentimiento (sin juicios ni valoraciones).
  4. Intregrando el sentimiento como parte de nuestro ser.
  5. Generando una conducta propia y sana ante esa emoción.

¿Cómo trasladar la teoría al día a día con nuestros hijos/as?

1.- Utiliza la técnica de la tortuga: esta técnica consiste en mantenerse al margen del conflicto hasta que sepamos cómo vamos a manejar la situación. Contar hasta 10 funciona para tranquilizarte y tomar las riendas desde la calma. Y cuando estés preparado/a, coméntalo.

2.- También funciona muy bien la opción de pedir ayuda al peque, así lo implicamos en nuestras emociones. Por ejemplo, podemos decirle:

“Me enfada que no recojas tus juguetes. Seguro que tú no quieres que me enfade y yo tampoco quiero enfadarme contigo. ¿Intentamos evitarlo?”

3.- Utiliza una comunicación más directa y concreta con el hecho que se está produciendo. Por ejemplo, en lugar de decir: “Siempre me haces llegar tarde”, dile:

“Me estoy enfadando porque vamos a llegar tarde”

4.- Reconoce los sentimientos del niño, y si la ira aparece, no la niegues. Ponle nombre, y ayúdale a encaminar ese sentimiento buscando una solución o alternativa. Podemos decir algo así como:

“Te veo muy enfadado porque…” “Veo que estás tan enfadado como lo estoy yo…”

Hay muchas más técnicas para el autocontrol de los padres que iremos viendo poco a poco en el blog, pero para empezar, podemos ir probando con éstas de momento. Yo ya he empezado a llevarlas a la práctica, y voy viendo los resultados, aunque aún queda mucho que aprender en esta difícil tarea de educar.

Lo que sí voy teniendo cada día más, es que no podemos estar continuamente juzgando la labor que hacemos con nuestros hijos, ni tampoco podemos estar pendientes de lo que piensan los demás sobre esa labor. Hacemos lo que podemos, puesto que como decía en los primeros post, “Nadie nos ha enseñado a ser padres“. Pero sí creo firmemente, que  ya es hora de que nos vayamos “poniendo las pilas” si queremos que este mundo avance y cambie.

Si pones en práctica alguna técnica de autocontrol, cuéntamela en los comentarios del blog, y las vamos añadiendo, ok?


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