SI ME ESCUCHAS, ENTENDERÁS QUÉ ME PASA

Dentro del #RETOHáblameBonito le dabos un papel relevante a la Escucha Activa. Y es que no siempre ponemos todos los sentidos a disposición de nuestros hijos E HIJAS cuando nos están contando algo que para ellos es importante.

La escucha activa es uno de los métodos primordiales para una comunicación respetuosa. A todos nos gusta ser escuchados, que atiendan a nuestros argumentos, incluso que nos den consejos si los necesitamos. Con los peques ocurre lo mismo exactamente,  y si en el ámbito familiar promovemos este tipo de comunicación, estaremos promoviendo los siguientes efectos positivos:

  • Escuchar otorga importancia al argumento.  Para el niño, cualquier cosa que le haya pasado durante el día, seguramente será lo más importante, y puede generarle multitud de emociones, desde la tristeza hasta la alegria. Y nosotros, como adultos, como padres, tenemos que darle su lugar, su espacio, interesarnos por los detalles e incluso ayudarles y acompañarles hacia una buena resolución de las distintas situaciones.
  • Escuchar da confianza, y por tanto, promueve la sinceridad en la familia. Transmitiremos que pueden contar con nosotros para ayudarles a resolver sus conflictos o dudas, siempre, sin condiciones.
  • Escuchar genera un efecto tranquilizador en el niño. Si el peque se siente escuchado, lo notará automáticamente y poco a poco, irá relejándose en su argumentación.

Estas tres ventajas ya de por sí, son un gran argumento para empezar a poner en práctica la escucha activa, ¿o no?. Ya estamos seguros de los beneficios que supone la escucha activa con los niños. Ahora seguramente las dudas nos asaltarán en dos sentidos:

¿cuándo SE RECOMIENDA INICIAR LA ESCUCHA ACTIVA?

La respuesta a la primera cuestión, es sencilla, el momento de poner en práctica la escucha activa es desde SIEMPRE, adaptándonos a cada etapa, a cada momento por el que esté pasando el peque. Lógicamente esa escucha activa implica  a su vez un análisis por nuestra parte, a través del cual podremos ir ofreciendo o facilitando alternativas, soluciones, opciones. En este análisis, juega un papel esencial el conocimiento del cerebro del niño, del que tanto se está escribiendo actualmente, y que ciertamente nos ayuda a entender muchas cosas que anteriormente no nos habíamos cuestionado, o las que no encontrábamos respuesta. Sobre estos aspectos adelántabamos en este post algunas claves.

Si esto ocurre así, cuando lleguen otras etapas más complejas, tendremos en casa, por un ejemplo, un adolescente que confía en su familia, que encuentra apoyo en ella y a la que le puede contar lo que necesite para buscar soluciones y alternativas.

¿cómo PODEMOS LLEVARLO a la práctica?.

Existen técnicas concretas, tales como: el refuerzo positivo, asentir con la cabeza, el efecto espejo o el silencio, que os detallamos más detenidamente en este post.

Pero sobre todo, lo más importante, es que cuando nuestro hijo o hija vaya a contarnos algo, tenemos que dejar lo que estemos haciendo en ese momento, buscar su mirada y prestarle  atención. Ojo! no vale estar mirando el móvil o la tablet, continuar cocinando, planchando o recogiendo cosas… Toda la atención centrada en ese momento!!!


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