CÓMO ENSEÑAR A LOS NIÑOS A NO PEGAR CUANDO SE ENFADAN (Parte I)

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Sé que en determinadas etapas de la infancia, sobre todo desde los 3 a los 6 años, el hecho de “pegar” y el juego rudo es bastante frecuente, y además es normal. Sé que es una manera de reaccionar ante el enfado, la frustración, la impotencia. Y que nosotros, como adultos, debemos guiar y acompañar al peque para aprender a gestionar esas emociones que se disparan. Por ello, el reto “Enfadarse sin pegar” de Edukame me ha venido genial para disponer de otras herramientas para utilizar en casa.

Para mi, el hecho de educar en el respeto, para la paz y para la convivencia es primordial, y tengo que reconocer que ver a mi hijo tener reacciones agresivas (entiéndase dar un manotazo a algún amigo porque le quita la pelota, o porque se enfada), es algo que me pone nerviosa, incluso me llega a frustrar un poco. Aunque entiendo que es natural y normal para su desarrollo como persona y para construir su personalidad, sí que soy muy insistente para inculcarle que ese sentimiento puede encaminarse hacia otra dirección, sin dañar a nadie, ni a nada.

En este otro post, ya os comentaba cómo habíamos gestionado una situación de frustración (un poco tremenda) que se produjo un día en el parque. Pero quizás, habría que volver a revisarla para ir introduciendo mejoras y corrigiendo errores sobre los Tips que habíamos contruido. Y para ello vamos a complementarlo con el reto “Enfadarse sin pegar” que nuevamene Edukame pone a nuestra disposición, en el que  se abordan todos los aspectos esenciales que se producen en el día a día de nuestros pequeños. Además nos aporta y ofrece herramientas muy útiles que podemos poner en práctica desde el primer día.

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1 a 2 años: es una reacción inconsciente, en la que no se pretende dañar a la otra persona (ya sea adulto u otro niño@). Son otros deseos los que mueven estas expresiones, por ejemplo, experimentar su fuerza, llamar la atención del otro, etc… Es importante que los adultos  utilicemos estas situaciones para iniciar el aprendizaje emocional.

3 a 4 años: suelen pegar o empujar fundamentalmente para defenderse (si le quitan un juguete, si le griten, si le pidan hacer algo y no quiere, etc.). A partir de aquí ya hay que empezar a validar la emoción, utilizando como base la empatía.

4 a 5 años (en esta etapa se encuentra mi hijo): el niño ya es consciente que pegar no está bien, pero lo hace básicamente por dos motivos: baja autoestima o frustración. En mi caso, la mayoría de las veces se produce por la segunda cuestión. Y eso es lo que estamos trabajando fundamentalmente.

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Lo más importante para iniciar este camino, es saber escuchar al pequeño, investigar qué le ha ocurrido, para así empezar a ponerle normbre a los sentimientos, y darle normalidad a la expresión en general de nuestras emociones. No podemos olvidar que predicar con el ejemplo es una de las mejores herramientas educativas que podemos tener.

“Entiendo que estés enfadado”, “Veo que te has molestado por…”

Situación habitual de enfado: Hay palabras feas que se suelen usar para chinchar unos a otros: “Eres feo”, “eres tonto”, “pareces imbécil”. Ante esto es importante enseñarles que esas palabras no son verdad!  y por tanto, no debe hacer caso a lo que le dicen otros niños!

Cuando se producen situaciones violentas con otros niños, lo primero que tenemos que hacer es dejar claro que la violencia no se tolera bajo ninguna circunstancia, pero no a través de reacciones impulsivas y preguntando el por qué, si no comentando algo así como:

“Tu amigo está llorando porque le has hecho daño al pegarle, eso no ha estado bien. seguro que tú tampoco te sientes bien cuando alguien te pega. pídele perdón o dale un beso porque seguro que no querías hacerlo, verdad?”

Una vez que hayamos enseñado a reparar el daño (lo de perdir perdón debe ir precedido de una explicación. Utilizar este recurso sin ella, no ayuda a integrar que está haciendo un daño a la otra persona con su reacción), sí podemos preguntar qué ha ocurrido:

“qué te ha molestado?” ¿qué te ha hecho pegarle?”

De esta manera, estamos enseñando a ponerle nombre a sus sentimientos y pensamientos, así como a disculparse y reparar el daño, y aunque no lo haga al 100% ni a la primera, seguro que lo ha escuchado a la perfección y poco a poco, lo irá interiorizando.

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El hecho de intervenir rápidamente en los conflictos, nos lleva muchas veces, a utilizar palabras que en lugar de limitar la conducta que se ha realizado, limita las emociones en sí. A mí me pasa en ocasiones, pero siempre intento rectificar y retomar el buen camino. Lo importante es que vayamos aprendiendo e incorporando esta manera de educar en nuestro día a día. Para entender como debemos actuar, estos ejemplos nos ayudarán:

“No, no se pega. Así haces daño” “Algo te ha enfado, comprendo tu disgusto, pero no debes pegar (o empujar o dañar)

De esta manera, estamos por un lado, nombrando la emoción, y por otro, limitando la conducta, dejando claro qué es lo que no aceptamos.

“No podemos enseñar a los niños que los conflictos se puedan resolver con violencia”

Si además, queremos (y seguro que sí queremos) enseñar a nuestros hijos a defenderse cuando lo necesiten, una buena forma de hacerlo es a través del “poder de las palabras”:

“Cuando te peguen, puedes decirle al otro niño: ¡no me pegues, que no me gusta! Las palabras tienen poder y te ayudarán mucho. Pegando no se arregla nada, sólo se consigue hacer daño, y tú puedes defenderte así”

En esta primera parte del post , hemos aprendido a entender a los peques en sus distintas etapas (y sus reacciones), a identificar y poner nombre a la emoción que surge cuando se enfada o se frustra, y a limitar estas conductas de manera firme, desde la comprensión y el respeto, y sin dañar sus emociones. En la segunda parte, nos centraremos en ofrecer herramientas y técnicas para canalizar esa enorme energía que aparece unida al enfado y a fortalecer su personalidad y autoestima a través del poder a las palabras. No te lo pierdas!!!


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2 comentarios en “CÓMO ENSEÑAR A LOS NIÑOS A NO PEGAR CUANDO SE ENFADAN (Parte I)

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